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Mañana

El anunciado triunfo de los republicanos el día de mañana se deberá a votos de castigo hacia Barack Obama

Mañana son las elecciones intermedias en Estados Unidos. Se renuevan los 435 escaños de la Cámara de Representantes; 33 de los 100 escaños del Senado; 38 gubernaturas y 46 legislaturas a nivel local.

El escenario pinta para que los republicanos arrasen, manteniendo el control de la Cámara de Representantes y arrebatando, además de varias gubernaturas, el control del Senado.

Un escenario calamitoso para Obama y su gobierno. Para un Presidente con índices de aprobación récord, por lo bajos.

¿Qué está pasando en EU? ¿Por qué tanto enojo y desaprobación para Obama?

La elección de mañana será no una reivindicación para los republicanos y su neoconservadurismo, sino un reflejo de la decepción con Obama.

No se trata del triunfo de la derecha sobre el liberalismo, sino una queja con un Presidente que, los americanos sienten, no ha sabido ser un líder. Cuando menos, no el líder que requiere EU en momentos de enormes retos geopolíticos, económicos y hasta de salud, por aquello del ébola.

El tema es que, como el anunciado triunfo de los republicanos el día de mañana se deberá a votos de castigo hacia Obama y no votos de premio para la ideología de derecha, la victoria para el Partido Republicano podrá acabar siendo una victoria pírrica. Una victoria en la que ganando, pierden los republicanos.

¿Por qué? Porque si no entienden que ganaron como castigo a Obama —cosa que no parecen aceptar— los republicanos tenderán a premiar a la ultraderecha de su partido. Y ese viraje tan a la derecha podrá, muy probablemente, costarles la elección presidencial de 2016.

A los estadunidenses no les gusta el Partido del Té. Tampoco les gusta este enorme desentendimiento del Estado sobre los asuntos sociales y económicos de la gente de a pie. Detestan que se premie más a Wall Street que a Main Street.

Pero los republicanos parecen no entender esto. Y al premiar a sus cuadros más ultraconservadores, como lo han venido haciendo desde la presidencia de George W. Bush, estarán cavando un agujero más profundo del cual muy probablemente no salgan a tiempo para presentar un candidato atractivo para la presidencial de 2016.

Ése es el reto para los republicanos una vez pasada esta elección intermedia.

Por su parte, para los demócratas, no todo es señalar a Obama como el culpable de su muy probable debacle. También han sido los senadores y representantes y algunos gobernadores los que le han fallado a parte importante de su electorado.

Hay tres sectores de la población que han apoyado consistentemente a los demócratas y que hoy se sienten decepcionados y han o abandonado esa simpatía o la han mudado hacia los republicanos.

Me refiero a las mujeres; los jóvenes y los hispanos. Los tres grupos fueron fundamentales para el triunfo de Obama en 2008 y 2012. Ahora, las encuestas muestran un descenso en la simpatía de estos tres sectores poblacionales hacia el partido.

A partir del miércoles, tendrán tanto republicanos como demócratas, que poner manos a la obra para sus estrategias hacia las presidenciales de 2016 tomando estos factores en cuenta.







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