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Net Neutrality

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Siempre he imaginado a internet como una gran carretera de información, en la cual pueden transitar grandes camiones y pequeños vehículos. La neutralidad de internet, considerada como uno de los derechos más básicos para los usuarios y las compañías, permite que esa carretera de información no tenga segundos pisos o carriles especiales para los que pagan o los que tienen relaciones con los dueños de la infraestructura.

Sin embargo, Estados Unidos, a través de la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC), revocó y cambió la normativa que protegía esa igualdad de condiciones para todos los servicios de internet, regulada en 2015 durante el gobierno del expresidente Barack Obama.

Ahora las compañías de telecomunicaciones podrán bloquear o reducir la velocidad de servicios y contenidos específicos, si así lo desean, apelando a ese concepto tan mezquino de competitividad. Es decir, permitirán que algunos servicios o páginas de internet estén en segundo piso para que la información que ofrecen se descargue mucho más rápido que la de los otros.

Lo anterior no sólo facilita a los proveedores la posibilidad de cobrar por aumentar su velocidad de descarga y pone en desventaja a plataformas o servicios mucho más independientes o nuevos, que no tienen los recursos para invertir en ello, sino que también puede usarse como medida de censura tanto para grandes medios de comunicación como a contenidos y servicios.

Un ejemplo sería, partiendo de que sólo es una suposición y ojalá nunca se cumpla, una alianza entre una empresa de telecomunicaciones con un partido o —si nos ponemos paranoicos— con Donald Trump y se reduce la velocidad de descarga del New York Times o The Wa-

shington Post, que se han posicionado contra el gobierno del actual presidente de Estados Unidos, pero beneficia a otros medios de comunicación que tienen una línea editorial apegada a la administración de Trump. También podría aplicar el ejemplo contra otras plataformas que han revelado información como Wikileaks.

¿Y México? En el país se estableció la neutralidad de internet en el artículo 145 de la reforma de Ley de Telecomunicaciones de 2014. Sin embargo, según la Red en Defensa de los Derechos Digitales (R3D), el Instituto Federal de Telecomunicaciones (Ifetel) no ha emitido los lineamientos ni reglamentos para que las empresas lo cumplan.

Un reporte, realizado por la R3D en 2015, reveló prácticas contrarias a la neutralidad en México, entre las que se encuentran bloqueo, throttling (aceleración o desaceleración intencional de un servicio por parte de un proveedor de servicios de internet) y tarifa cero (una práctica en la cual las empresas de telecomunicaciones no cobran a sus clientes finales por un volumen de datos usado por aplicaciones específicas o por servicios de internet a través de sus redes, en planes de datos y tarifas limitadas).

Y justamente, la tarifa cero es una de las ventajas que promueven los proveedores de internet para no apoyar la neutralidad de internet. Si usted tiene un plan de datos, muchas compañías le ofrecen un paquete donde Facebook, WhatsApp o Twitter pueden ser usadas de forma ilimitada. Empero, esto pone en desventaja a otras redes sociales o servicios, pues los usuarios comienzan a utilizar más los que tienen el uso ilimitado a los que no.

O también provoca, como lo reveló R3D para el portal de Hipertextual, que la empresa Telmex en 2000 intentó bloquear las llamadas de Skype, pues representaban una competencia para las llamadas telefónicas.

Por ello, es importante que México establezca adecuadamente sus lineamientos para que logre beneficiar a los usuarios, pero sin restringir el uso de internet, un espacio que se ha construido libre desde sus inicios y que así debe seguir.







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