America’s Mexican Workforce

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Los mexicanos somos la mano de obra de los Estados Unidos, lo malo es que quieren la obra, pero desprecian la mano. Con esto inició Enrique Berruga su presentación en una reunión del World Affairs Council en la ciudad de San Antonio. Participó además Raúl Rodríguez, presidente del Consejo del Centro de Estudios de América del Norte de la Universidad Estatal de Arizona y el autor de esta columna.

En Arizona llevan más de diez años quejándose de la pasividad del gobierno federal en el tema migratorio. La Ley SB 1097 es el resultado del trabajo de los antimigrantes mexicanos. En 2003, el 63% determinó cancelar la educación bilingüe. Con 56% se aprobó la iniciativa Protect Arizona Now. Ésta canceló cualquier apoyo a los indocumentados, obligó a los empleados públicos notificar a las autoridades federales la mera sospecha de falta de documentos de los solicitantes. En 2006, se canceló a los extranjeros (mexicanos) el derecho a la libertad caucional, las becas a estudiantes en instituciones estatales que no pudieran probar la nacionalidad estadunidense y se estableció que los migrantes ilegales no pueden obtener indemnizaciones en las demandas por daños. Estas medidas se aprobaron con 70% de los votos.

Según el Arizona Republic, Kelly McDonald, uno de los profesores de la Universidad Estatal de Arizona, afirma textualmente: “nuestra hostilidad y nuestra antipatía hacía los inmigrantes es clarísima”. En Arizona existe ya un temor de que los inmigrantes (mexicanos) van a invadir el país. McDonalddice que el temor es fundado e irracional, una quimera, pero existe. La UNAM, con razón, rompió sus relaciones académicas con esa universidad.

En una semana el presidente Calderón hará su primera vista oficial a Estados Unidos. Después de casi tres años y medio en funciones(in office)-practicing) algo indica que la visita oficial debió haber ocurrido antes. Habría que hurgar en la mente presidencial para saber si visitar a los vecinos poderosos le incomoda y prefiere la inauguración del campeonato mundial o cantar con Joaquín Sabina. Tal vez la cultura estadunidense, anglo, moderna, protestante, liberal, puede incomodar las tradiciones conservadoras, provincianas católicas del presidente mexicano. Ha mostrado que su interés por el norte llega hasta el barrio más septentrional de Morelia.

El presidente habrá de ir a Washington para plantear la necesidad de una reforma migratoria. Las prioridades actuales del Presidente estadunidense son dos: impulsar una ley sobre energía y atender cuestiones fiscales. Algo tan explosivo políticamente como la reforma migratoria se ve muy riesgoso a seis meses de elecciones intermedias.

Las encuestas no favorecen la misión de Calderón. Según Gallup, 6 de 10 estadunidense piensan que el tema migratorio no debe atenderse este año. Una mayoría de demócratas piensa que la prioridad son los migrantes que están en EU. El 61% de los republicanos les preocupa más el control de la frontera. Una mayoría de independientes 54%, cree que controlar las fronteras es más importante que resolver la situación de los indocumentados 43 por ciento.

Una encuesta del New York Times con CBS mostró que 89% de los estadunidenses está a favor de la reforma y de éstos 45% piensa que debe ser integral; 64% cree que los indocumentados deberían quedarse y solicitar su ciudadanía o entrar en un programa de trabajadores migrantes; 32% cree que deben abandonar EU y 57% considera que es un asunto federal y no resorte estatal; 51% está de acuerdo con al ley de Arizona y 36% piensa que fue demasiado lejos.

Está claro con estos números que el asunto tomará tiempo y son los detalles de la reforma lo que fijarán el calendario de la agenda. Como siempre y en todo, el diablo está en los detalles.

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