Obama Keeps His Promise to Immigrants

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Obama les cumple a los inmigrantes

El presidente de EE. UU. anunció que a través de una orden ejecutiva protegerá de ser deportados a aproximadamente 5 millones de inmigrantes indocumentados que residen actualmente en ese país. A muchos de ellos se les entregarán permisos de trabajo para que laboren legalmente.

Como era de esperarse, los republicanos han reaccionado acusando al presidente de extralimitarse en el uso del poder y de provocar una crisis constitucional. Según los republicanos, Obama le está haciendo más difícil al Congreso trabajar en modo bipartidista en una reforma migratoria integral y en cualquier otro tema que se presente en el futuro próximo.

La verdad es que después de los innumerables intentos (todos fallidos) de buscar una plataforma de trabajo común con los republicanos, el presidente y un sector importante del partido Demócrata parecen haberse dado por vencidos.

Sectores descontentos con el ánimo conciliador del presidente y que denominaron a Obama el “deportador en jefe” por su record en expulsiones de indocumentados, ahora verán en esta decisión el cumplimiento claro de una promesa electoral.

Pocos cuestionan la legalidad de la decisión tomada. Lo que sucede es que si bien no se viola la ley, sí se pueden estar minando tradiciones que han regido el funcionamiento del Estado por décadas.

El pasado 4 de noviembre, los demócratas perdieron su mayoría en Senado y Cámara y Obama, menos de un mes después, está ignorando abiertamente el mensaje electoral de dicho fracaso al emitir una orden ejecutiva sin pasarla por un Congreso que –hay que decirlo– tampoco está en la mejor disposición de aprobarle nada al Ejecutivo.

La lógica detrás de la acción de Obama es una electoral: en el 2012, el 71 por ciento de los latinos residentes en EE. UU. votaron por Obama, sólo un 27 votó por Mitt Romney.

De todos los votantes latinos, el 77 por ciento sugirió que a los inmigrantes se les debería ofrecer la oportunidad de tener un estatus legal.

Así las cosas, es claro que Obama a través de esta orden ejecutiva está construyendo política pública para terminar de atraer y consolidar las preferencias políticas de un grupo clave dentro de las bases del partido demócrata, objetivo crucial de cara a las próximas elecciones presidenciales (2016).

La gran ganadora de esta nueva afrenta de Obama a los republicanos será, sin duda, Hillary Clinton.

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