In Intensive Therapy!

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Estados Unidos y la alianza occidental han mejorado sus relaciones con Irán y con Cuba que son socios de Venezuela y con otros países simpatizantes de la causa revolucionaria. Sin embargo, las relaciones diplomáticas y comerciales entre Estados Unidos y nuestro país confrontan considerables obstáculos.

El gobierno del presidente Maduro ha estado a la defensiva frente a Washington, en la medida en que ha tenido que responder a los señalamientos, acusaciones, puntos de vista y reservas que diferentes actores de la vida estadounidense han tenido sobre Venezuela, dentro del contexto de una severa crítica a las limitaciones democráticas internas, la reducción de los ingresos petroleros y de una aguda crisis económica

En el pasado, el fallecido presidente Chávez tuvo una política exterior ofensiva y transformadora. Chávez “picó adelante” en establecer la agenda bilateral y en parte la regional, confrontando a la Casa Blanca y a veces colocándola contra la pared.

La posición venezolana sobre Estados Unidos se ha nutrido de la larga experiencia de los países que han tratado de desarrollar un política distinta de los intereses de Washington. En el caso de Venezuela se ha ido más allá y en verdad, Caracas ha sido un troublemaker de una importancia singular, algo que no se veía en América Latina y el Caribe desde el comienzo de la revolución cubana.

La contradicción permanente de Venezuela frente a Estados Unidos, caracterizándose como un valioso socio comercial y a la vez, como un país que deliberadamente se aleja del hemisferio obedece más que todo a una decisión racional de limitar deliberadamente la influencia estadounidense, tanto a nivel mundial como regional.

A futuro no se ve sino la continuidad de este complejo conflicto. No se han roto las relaciones bilaterales pero ellas están en “terapia intensiva”. Esto no significa que no aspiremos a un entorno más favorable y beneficioso para ambos pueblos.

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