Trump and the Monsters of the West

<--

No es difícil vincular el estreno de Civil War, la nueva película que muestra a los superhéroes Capitán América y Iron Man como líderes de facciones enfrentadas -como tiempo atrás fue con Batman vs. Superman-, con la campaña electoral en los EE.UU. Es que la confrontación entre las “dos almas” de los EE.UU. -la cosmopolita, internacionalista y liberal y la nacionalista, ultraconservadora y xenófoba- mostrará a partir de ahora seguramente niveles de virulencia inéditos, con Donald Trump como candidato representando a niveles de comic una guerra civil cultural en la escena de la representación mediática de la que es, él mismo, un producto cabal.

Pero quienes vienen estudiando estos entrecruzamientos y superposiciones entre ficción y realidad, literatura y política, pueden echar mano a otras ucronías para examinar el fenómeno Trump, este esperpéntico personaje que parece salido de la ficción -y en parte lo es- pero representa también un pedazo importante de la América profunda.

Así ocurre con La conjura contra América, novela de Philip Roth publicada en 2004, que plantea una versión alternativa de la historia en la que el héroe de la aviación Charles Lindbergh, una estrella mediática de su tiempo, es el candidato del Partido Republicano a la Casa Blanca. Lindbergh, que es germanófilo, derrota al presidente demócrata Franklin Roosevelt en las elecciones presidenciales de 1940. El hecho, que pudo haber sucedido, plantea el interrogante: ¿Qué habría ocurrido si Estados Unidos hubiese tenido un presidente antisemita y filonazi? ¿Podría ocurrir ahora que un político advenedizo llegase a la Casa Blanca y que su programa, sus declaraciones, sus alianzas desataran un clima persecutorio contra una minoría -entonces los judíos y los japoneses, hoy los musulmanes y los hispanos-? ¿Podría llegar al poder un político que, como ha hecho Trump, prometiese expulsar a once millones de residentes, identificados con un origen cultural o étnico, o prohibir la entrada a su territorio a los fieles de una religión?

Timothy Garton Ash, en un vibrante alegato reciente, le pone un nombre al monstruo que se ha engendrado desde las entrañas del llamado “mundo occidental”: una horrenda amalgama de Putin, Trump y Le Pen: Putrumpen.

About this publication