The Internet War

Edited by Laura Berlinsky-Schine

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En la provincia de Shandong la escuela Lanxiang de formación vocacional ofrece cursos en materias tan variadas como mecánica automotriz, cocina e informática.

Ese centro educativo se puso de moda, no sólo en China sino en el mundo entero, desde hace unos días cuando en The New York Times se informó que allí y en una universidad de Shangai, principalmente, se habrían originado los ataques que en enero pasado recibieron a través de internet las redes informáticas de activistas chinos de derechos humanos y las de empresas como Google e Intel.

Tanto esa escuela como el gobierno chino han negado su participación en los mencionados ataques que, junto con la reciente reunión del presidente Obama con el Dalai Lama, son el más reciente motivo de tensión en las complejas relaciones de Estados Unidos con la China. El advenimiento de este país como potencia económica va acompañado de un inmenso poder militar, el cual se estaría desplegando en un nuevo campo de batalla: internet. Según expertos en seguridad informática, citados por la prensa internacional, la estrategia china tendría dos puntales.

Primero, impedir que la web contamine la política, la cultura y los valores en los que se soporta la hegemonía del Estado. Alrededor de la web las autoridades chinas estarían construyendo una especie de muro de Berlín como lo describió recientemente la secretaria de Estado Hillary Clinton. Segundo, se estaría reclutando un sofisticado ejército de genios con la capacidad de atacar de manera sistemática y cada vez con mayor alcance las redes “enemigas”.

Recordemos que en 2008, pocos días antes del conflicto armado entre Georgia y Rusia por Osetia del Sur, la infraestructura de internet de Georgia se vio sometida a un ciberataque que afectó a las redes de este país, el cual alegó que esa agresión informática provino de locaciones rusas.

La guerra en internet no es un asunto de ciencia ficción. El riesgo de padecer ataques informáticos de gran escala —con muy bajo costo de implementación, pero de fatales consecuencias sociales y económicas—, provenientes tanto de enemigos internos como externos, es una amenaza para la cual muy pocos países del mundo están preparados.

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