A Message From the World to Obama

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Mensaje del mundo a Obama

Una de las buenas noticias que revela la recién publicada encuesta global anual del Pew Research Center es que Barack Obama sigue siendo muy popular en el extranjero. Otra es que la imagen de Estados Unidos sigue mejor que como estaba al terminar la presidencia de George W. Bush. Lo malo es que, según la encuesta, la relación con los países musulmanes no avanza en la dirección deseada y la confianza inicial que provocó el memorable discurso de Obama en El Cairo se ha ido desvaneciendo. El sondeo también encontró que la compleja e importante relación entre Estados Unidos y México se ha deteriorado enormemente desde la promulgación de una ley en Arizona que, en la percepción de los mexicanos, ha sido redactada para perseguir a sus compatriotas. Lo que habría que preguntarse es si la crítica es justa y si Obama tiene la capacidad para resolver los problemas que las quejas le plantean.

Empezando por lo positivo, cabe resaltar que las percepciones favorables a Obama y a Estados Unidos no son producto de un optimismo desmedido de los ciudadanos de los 22 países donde se realizó la encuesta. Al contrario, si acaso un tercio de la opinión pública de estos países piensa que las cosas no van tan mal, mientras que el resto dice estar preocupado o muy preocupado por su futuro. Al mismo tiempo, mostrando un enorme sentido de responsabilidad, los ciudadanos de la inmensa mayoría de estos países señalan a sus respectivos gobiernos como los responsables directos de sus respectivas crisis y no a Estados Unidos.

En la mayor parte de los 22 países donde se realizó la encuesta, pero sobre todo en los más desarrollados, gran parte de los 24.000 entrevistados aprueba la manera en la que el Presidente ha manejado la crisis económica mundial y algunas de sus políticas de alcance global, como, por ejemplo, la necesidad de enfrentar el cambio climático. En casi todos los países, la mayoría reconoce el desempeño de Obama en temas de política exterior.

El hecho de que el Pew Center lleve ya nueve años realizando esta encuesta global permite hacer comparaciones que clarifican de manera contundente las fluctuaciones de la opinión pública global en temas como el de la imagen de Estados Unidos en el mundo.

Considere, por ejemplo, que en el 2007, el 31 por ciento de los alemanes, 34 por ciento de los españoles, 9 por ciento de los turcos, 34 por ciento de los chinos, 41 por ciento de los rusos, 21 por ciento de los egipcios y 16 por ciento de los argentinos tenían una buena imagen de EE. UU., y compárelo con los resultados del 2010, que muestran que 63 por ciento de los alemanes, 61 por ciento de los españoles, 17 por ciento de los turcos, 58 por ciento de los chinos, 57 por ciento de los rusos, 17 por ciento en Egipto y 42 por ciento en Argentina tienen una mejor impresión del país.

La comparación también nos permite ver con claridad que, si bien la imagen de Estados Unidos en los países musulmanes mejoró cuando Obama tomó el poder en el 2009, la tendencia no se ha sostenido. En Turquía, Egipto, Líbano, Jordania, Indonesia, Pakistán y Nigeria, buena parte de la gente piensa que EE. UU. sigue pensando unilateralmente al formular sus políticas, y está convencida de que en el conflicto entre Israel y Palestina, sigue siendo parcial a Israel.

Así las cosas, pienso que las opciones que tiene Obama para superar los problemas que enfrenta en Oriente Próximo y en México son muy limitadas. Podría argumentar que, lejos de intentar actuar unilateralmente en temas de interés global, siempre ha buscado el consenso internacional; respecto a la acusación de parcialidad hacia Israel, también podría replicar que, durante su gestión, se ha buscado tanto la paridad entre los protagonistas principales, que la relación entre Israel y Estados Unidos está pasando por uno de sus peores momentos.

El caso de México es también extremadamente complicado porque el tema migratorio se ha politizado al extremo en un año de elecciones, y hoy no hay ni asomo de consenso. Sin embargo, coincido con Ali Noorani, director ejecutivo del National Immigration Forum: “El Presidente debe dejar claro cuál es su posición procediendo con la demanda contra el estado de Arizona porque su ley socava a la autoridad federal y propicia la discriminación en contra de ciudadanos estadounidenses y migrantes”.

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