Iran and War: The Thin Red Line

Edited by Casey J. Skeens

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La delgada línea roja es esa que cuando se cruza se producen condiciones imprevisibles. Es la que marca el punto ante el cual la detonación de una guerra pudiera ser ya inevitable. El problema es definirla, delimitarla. El problema es la responsabilidad que llevan quienes la establecen, porque si alguien la atraviesa ya no se puede mirar atrás. El problema es enviar los mensajes y que no tengan la recepción esperada, y que el potencial conflict y sus consecuencias, se salgan de las manos. El problema es que los actores involucrados la entienden de manera distinta.

EU necesita evitar la guerra. Sus intereses son sin duda la estabilidad, el control y la predicción del comportamiento de una región estratégica. Pero al margen de ello, Washington está operando con la deuda más elevada de toda su historia y con un fenomenal déficit fiscal que no solo no le ayuda a resolverla, sino que la incrementa a diario. Por eso, la Casa Blanca en estos momentos busca como recortar sus gastos, sus bases militares, incluso embajadas como la de Irak. Al mismo tiempo, a raíz de una confrontación con Teherán, los precios del petróleo escalaran sin remedio generando problemas para las economías del planeta en un entorno ya recesivo. Por si fuera poco, EU sabe que Rusia se opone rotundamente a que el pentágono se introduzca en una zona considerada geopolíticamente estratégica para el Kremlin y, en principio según parece, no está en el interés de Washington inconformar a Moscú en estos momentos al respecto de este tema particular.

Entonces, Obama decide dibujar su línea roja con toda claridad, y así comunicarlo, por cierto a través precisamente de Rusia: EU no permitirá que Irán posea un arma nuclear. Punto, Sin embargo, y aquí está la clave, tener capacidad nuclear no implica necesariamente cruzar la raya. Contar con el potencial para elaborar la bomba siempre y cuando no se ensamble, es algo que Washington si está dispuesto a permitir. Pero Israel no.

Para Israel los intereses no tienen nada que ver con la economía mundial, con el abasto o precio del petróleo, ni con el déficit o deuda estadounidenses, sino con lo que como la amenaza más seria a sus seguridad nacional desde 1948. En ese sentido, Israel ha establecido algo que parece ser una línea roja mucho más delgada que la dibujada por Obama: Irán no puede llegar, en la vision de Tel Aviv, a tener capacidad o potencial de armar una bomba, auque no la arme. Es más, Ehud Barak ha señalado un punto más delicado: Irán está trabajando para volverse immune ante cualquier ataque a sus instalaciones nucleares construyendo sofisticados complejos subterráneos cada vez más profundos. En el momento en que Israel perciba que Irán está rebasando la barrera de inmunidad, es probable que el ataque se detone, independientemente del grado de avance del programa nuclear. Estamos hablando de meses.

En todos los scenarios, Israel sería capaz, y tras muchas complicaciones, de ejercer un daño limitado-no eliminar-al proyecto atomic iraní, pero ello no le impedirá atacar. Se piensa que la respuesta de Teherán sera feroz, auque Israel está demostrando haber desarrollado enormemente su poder defensive ante los misiles que puedan lanzarle. El conflict se puede regionalizar con facilidad involucrando a actors como Hezbollah en el Líbano. Las monarquías de la peninsula arábiga están también interesadas en detener la nuclearización de Irán, pero es difícil que colaboren en una guerra en la que Israel estuviese involucrado.

La cuestión es que en cuanto a Estados Unidos, el tema se complica puesto que los juegos de guerra (recientemente documentados por el NYT) muestran que Washington se tendría que enredar en la confrontación, aún no deseándolo.

Este es uno de esos casos en los que nadie parece querer la guerra, pero en los que cada día que pasa todos se encuentran más encaminados en esa dirección. Si de verdad los actors desearan explorer las últimas posibilidades para minimizar los riesgos de un conflict, se debe ejercer la mayor de las prudencias en cuanto a la retórica emitida, y en cambio, enviar con toda claridad los mensajes necesarios, encontrando un punto en el que Irán pueda sentir que ha conseguido disuadir o contener a Occidente y por tanto se siente victorioso, pero que al mismo tiempo, no sólo EU sino también Israel puedan coexistir con el resultado. ¿Podrán conseguirlo?

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