Phelps Breaks Another Wall

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Michael Phelps recuperó la exuberancia y añadió un nuevo capítulo a su leyenda al imponerse en la final de los 200 metros estilos frente a su amigo Ryan Lochte, el gran derrotado de la jornada al perder las dos pruebas en las que tomó parte, sus dos grandes especialidades. Antes de regresar a la piscina para un reencuentro con su némesis había finalizado tercero en los 200 m. espalda (1:53.94) tras su compatriota Tyler Clary (1:53.41, récord olímpico) y el japonés Ryosuke Irie (1:53.78).

En la primera, Phelps ofreció un recital y sumó su primer oro individual en Londres tras quedar fuera del podio en los 400 metros estilos (cuarto) y perder su hegemonía en los 200 m. mariposa ante el sudafricano Chad le Clos (segundo). El nadador de Baltimore también participó en la consecución de la medalla de plata que el equipo estadounidense sumó en el relevo 4×100 libre y en la de oro en el 4×200 libre. En total, el deportista más premiado en unos Juegos acumula ya 20 podios olímpicos (16 oros, dos platas y dos bronces).

Con este triunfo, Phelps se convierte en el primer nadador masculino que gana la misma competición en tres JJOO diferentes. Campeón en Atenas, Pekín y Londres, iguala el la australiana Dawn Fraser, campeona de los 100 m. libre entre Melbourne 1956 y Tokio 1964, y de la húngara Krisztina Egerszegi, de los 200 m. espalda entre Seúl 1988 y Atlanta 1996.

El estadounidense lideró la carrera de principio a fin y paró el reloj en 1:54.27, marca mundial del año, a 11 centésimas de su marca personal, a 27 del récord mundial que su gran rival en la piscina estableció el año pasado en el Mundial de Shanghai. Lochte, sin apenas tiempo para recobrar el aliento tras la decepción sufrida minutos antes, apenas resistió la embestida de Phelps en la mariposa y en los 50 m. metros de espalda, donde suele destrozar a todos sus rivales, no sólo perdió la estela de Phelps sino que cedió el segundo puesto al brasileño Thiago Pereira, plata en la prueba larga de esta disciplina.

El líder, el fenómeno de la natación, sólo cedió tiempo en la braza ante el especialista Laszlo Cseh, demasiado lejos para inquietarle, y nadó el tramo de crol en 27.68 s. el segundo más rápido tras los 27.53 de Lochte, que finalmente recuperó la segunda posición en el podio con un tiempo final de 1:54.90. Cseh, plata en Atenas, se hizo con el bronce tras remontar dos posiciones en los últimos 100 metros. No hubo gloria para Pereira en esta ocasión.

Lochte, oro en los 400 m. estilos y el relevo 4×200 libre, plata en el 4×100 libre y los 200 m. estilos, bromeó con Phelps al salir de la piscina. No le hizo tanta gracia perder los 200 m. espalda, una carrera muy rápida con tres hombres por por debajo de 1:54. Apenas chocó su mano con la de Clary, el nadador que antes de viajar a Londres criticó a Phelps por su escaso interés y su indolencia en el entrenamiento. Él, sin tanto talento como sus compatriotas, un auténtico ‘machaca’, obtuvo al fin la recompensa por la que tanto ha peleado, un oro olímpico.

Phelps dio la sensación de disfrutar de nuevo sobre el agua. El rey apura sus última brazadas en una gran competición, redacta el épilogo de su gesta. El triunfo ante Lochte y la imagen en la grada de mamá Debbie junto a su hermana Hilary, las dos exultantes tras ver al pequeño Michael de nuevo imponer su ley, supuso un chorro de adrenalina en el sistema nervioso del campón que aprovechó para rebajar la mejor marca mundial del año en las semifinales de los 100 m. mariposa, 28 centésimas por debajo del tiempo que él mismo estableció en los ‘trials’ de Omaha en junio. Phelps bajó por primera vez en 2012 de 51 segundos (50.86) y envió un mensaje a su verdugo en los 200 m., el sudafricano Chad le Clos, segundo mejor tiempo (51.42).

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