A March in Favor of Legality for Millions

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Miles de migrantes se apostarán este miércoles frente al Capitolio, en Washington, para presionar al Congreso por la aprobación de leyes que legalicen a millones de migrantes indocumentados de todo el mundo.

Entre los miles de migrantes estarán representantes de la comunidad guatemalteca, que también buscan la legalización de cientos de miles de connacionales que con su esfuerzo cotidiano vigorizan la economía estadounidense y a la vez reciben ingresos que les permiten mejorar la vida de sus familiares en el país.

La manifestación es organizada por grupos cívicos, religiosos empresariales y sindicales bajo el lema “¡Ahora es el momento!”.

Se trata de presionar a ambas cámaras del Congreso para que elaboren un plan que supone la reforma al sistema migratorio y que ansía la construcción de ciudadanía para los 11 millones de inmigrantes ilegales que actualmente viven en Estados Unidos.

Una de las organizadoras de la marcha, Kica Matos, dijo en una rueda de prensa que será uno de los días que mayor presión haya sufrido el Congreso en la historia reciente, porque llegarán inmigrantes de todos los rincones del país.

En horas de la tarde del martes, trascendió que el denominado Grupo de los Ocho del Senado, que integran demócratas y republicanos, anunció que prevé presentar la próxima semana un proyecto de ley para una reforma migratoria integral, que por un lado contempla la legalización de los indocumentados, pero al mismo tiempo una ley represiva para evitar la futura inmigración ilegal.

“Este proyecto de ley contendrá las medidas para el reforzamiento de las leyes migratorias más duras en la historia de Estados Unidos”, dijo ayer la agencia Efe, citando fuentes del Congreso.

El contenido total del proyecto todavía no era conocido por los migrantes y sus dirigentes.

Lo importante de la actividad de este miércoles será la presión que sentirán los dos principales partidos estadounidenses de parte de la comunidad de los migrantes, que con justicia reclaman la regularización de su estatus.

Es de sobra sabido el gran aporte que dan a la economía norteamericana, todavía la principal del mundo, los millones de indocumentados, y por tanto merecen que les legalicen su estadía en esa tierra.

Es tiempo de dejar en el pasado la criminalización de todas esas personas que diariamente contribuyen al florecimiento de las empresas agrícolas, industriales y de servicios de Estados Unidos.

Ellos tienen todo el derecho a vivir sin miedo a ser capturados y/o deportados, y a vivir como ciudadanos libres con derecho a una vida digna en esa gran tierra.

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