Torture by the CIA

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Las torturas practicadas por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos tras los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, y reveladas ahora, ponen de manifiesto la impunidad de las violaciones de los derechos humanos en nombre de la “seguridad nacional”, como lo fue el espionaje masivo al violarse las comunicaciones privadas.


En realidad, que en los EEUU se haya torturado a presuntos terroristas no sólo tras el 11-S, sino en años anteriores, no es algo nuevo, pero que los escabrosos detalles hayan sido revelados nada menos que por un informe del Senado, han dejado a la nación que se erige como paladín de la libertad mundial frente a un grave precedente de las prácticas más brutales que Washington suele condenar en otros países.


El informe del Comité de Inteligencia de la Cámara alta revela que la CIA llevó a cabo interrogatorios mucho más brutales de los admitidos oficialmente, utilizando técnicas perversas y en las condiciones de detención más inhumanas, con total impunidad, lo que confirma la organización Amnistía Internacional, ya que a pesar de las muchas pruebas que han salido a la luz durante años nadie ha sido llevado ante la Justicia por autorizar o tolerar los programas de la Agencia estadounidense.


Hasta ahora solo se conoce una parte del informe del Senado de 6.600 páginas, con detalles de una investigación de cinco años, pero con lo revelado sobra para una condena global en virtud de los alcances del derecho internacional. EEUU debe revelar la verdad sobre estas violaciones a los derechos humanos, que además comprometen y ponen en peligro los sistemas de seguridad y cooperación en inteligencia que involucra a países aliados.

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