Imperial Strength

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Fuerza imperial

El vigoroso crecimiento de la economía de los Estados Unidos, su conversión en un país exportador de combustibles y perspectivas de mejores relaciones interamericanas sugieren una creciente incidencia de los Estados Unidos en el mundo y especialmente en Centroamérica y el Caribe a partir de 2015. En primer lugar, la economía norteamericana alcanzó una tasa de crecimiento del 5% en el último trimestre de 2014, indicador de un crecimiento vigoroso. Lo más probable es que este mayor crecimiento se mantenga durante los próximos dos años y que la creciente demanda de empleo genere aumentos significativos de salarios en 2015, a diferencia de años anteriores. Este éxito económico de los Estados Unidos abrirá el espacio para un mayor protagonismo del gobierno de los Estados Unidos en el ámbito nacional, regional y mundial.

Tendrá réditos políticos en el ámbito internacional, especialmente frente a la incipiente reactivación de la Unión Europea, la desaceleración de China, el estancamiento de América del Sur y la recesión en Rusia. Centroamérica y el Caribe, ya fuertemente articulados a la economía norteamericana, se beneficiará más de una mayor demanda de sus exportaciones, simultáneamente con más remesas y turismo.

En segundo término, la conversión de los Estados Unidos en un exportador de combustible gracias a su producción creciente de gas y de petróleo está causando cambios geoestratégicos fundamentales. Este hecho, junto con los efectos del menor dinamismo de la economía mundial, ha provocado una caída sustancial del precio del petróleo. Una consecuencia en nuestra región es que el peso político de Venezuela, basado en su capacidad de proporcionar petróleo a precios favorables por la vía de Petrocaribe, está reduciéndose día con día, especialmente en Centroamérica y el Caribe. Estados Unidos, como nuevo proveedor de gas, tendrá la posibilidad de sustituirlo y de ejercer su propia influencia en esta región.

Por último, con el restablecimiento de las relaciones diplomáticas con Cuba, Estados Unidos también ha abierto un espacio para tener un mayor protagonismo en la región, lo cual seguramente se reflejará en la Cumbre de las Américas que se realizará en Panamá, en abril de este año. En ella coincidirán Raúl Castro y Obama. No sería extraño que surgiera una renovada agenda de cooperación interamericana en la región. La Organización de Estados Americanos (OEA) podría salir fortalecida, y con una creciente influencia de los Estados Unidos.

Independientemente de lo que pensemos sobre la injerencia de un país en asuntos internos de otro, habrá mayor protagonismo y capacidad de influencia de la administración norteamericana. Será incómodo para el gobierno guatemalteco actual y para algunos actores nacionales que no logran desprenderse de la visión de Guatemala como “su finca”. La atención que el gobierno de los Estados Unidos le asigne a temas como los derechos humanos, las normas laborales, la justicia, la corrupción o eventuales irregularidades electorales en Guatemala no podrá descalificarse livianamente ni esconderse bajo la alfombra.

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