Another Bush vs. Clinton?

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Cuando Barack Obama quiso ilustrar cómo ve el maratón de nominaciones presidenciales en el Partido Republicano, lo comparó con la saga ‘Los Juegos del Hambre’, una serie de libros y películas donde una selección de niños y adolescentes compiten a muerte en un concurso donde solo uno de ellos puede quedar con vida. Con tanto candidato entrando a la carrera por la Casa Blanca, esa metáfora parece más un análisis que una broma.

“Tenemos una sana competencia en el Partido Demócrata, pero he perdido la cuenta de cuántos republicanos están nominados” comentó Obama irónicamente en un discurso en la Universidad de Wisconsin a principios de julio.

A menos que haya alguna retirada en los próximos cinco meses, más de una docena de aspirantes del Great Old Party (GOP) se presentarán a las elecciones primarias. A partir de febrero de 2016, se disputarán los votos de las bases de su partido, en un proceso que determinará cuál de ellos irá a las elecciones presidenciales contra el candidato demócrata. Pero pronto estarán discutiendo entre ellos: la cadena Fox News y Facebook auspiciarán el próximo 6 de agosto un debate entre los diez nominados mejor posicionados.

Al menos dos encuestas sitúan a Jeb Bush como el favorito republicano. Tiene un 22% de respaldo, según un sondeo del diario The Wall Street Journal (WSJ) y la televisora NBC, dado a conocer a final de junio pasado. Una pesquisa más reciente de Reuters detectó un 16% de apoyo, aunque cuando limitaron la elección entre los tres favoritos, el ex gobernador de la Florida abarcó un contundente 42%, muy por encima de sus rivales más populares: Donald Trump, quien a pesar de sus desatinos comentarios tiene las simpatías del 28%, y el senador cubanoamericano Marco Rubio (20%).

WSJ y NBC encontraron que entre sus encuestados el segundo lugar es para Scott Walker, el gobernador de Wisconsin, un hombre poco conocido fuera de los Estados Unidos, pero que alcanzó notoriedad en su país por las masivas protestas contra su gestión durante 2011.

Cualquier ventaja de Jeb Bush está reforzada por los 114 millones de dólares recaudados por su campaña y comités aliados durante la primera mitad del presente año. Para entender por qué esta cantidad es importante, hay que compararla con los 45 millones conseguidos por Marco Rubio en el mismo período de tiempo.

El hijo y hermano de ex presidentes está siendo respaldado por donantes acaudalados a través de súpercomités de acción política o superPACs, que pueden inyectar cifras astronómicas a los fondos de campañas, sin los límites impuestos a otras formas de donación.

En el lado demócrata, Hillary Clinton gana en todos los pronósticos, y por amplio margen. Reuters encontró un apoyo del 48% en las bases de ese partido, muy por delante del senador Bernie Sanders, uno de los pocos políticos estadounidenses que se identifica a sí mismo como un ‘socialista.’ Entre los encuestados por WSJ y NBC el respaldo a Clinton es superior, con un 75% dispuesto a votar por ella.

Si las tendencias siguen su curso hasta mediados del próximo año, será Clinton versus Bush otra vez. Pero todavía es muy pronto para dar una predicción certera. En junio de 2007, nadie hubiese imaginado que un senador afroamericano de Illinois terminaría arrebatándole la nominación demócrata a la Clinton. Quedan suficientes meses por delante para que ocurra alguna otra sorpresa.

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