The Lessons of Brexit Burst into the American Campaign

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Las lecciones del ‘Brexit’ irrumpen en la campaña electoral estadounidense

Trump se siente avalado por las similitudes entre sus seguidores y los votantes a favor de la salida británica. La eficacia del discurso del miedo de Clinton queda cuestionada

La victoria de la salida de la Unión Europea en el referéndum británico propicia lecturas electorales en Estados Unidos. Para el republicano Donald Trump, el resultado del Brexit es un aval a su estrategia: refleja la fortaleza del sentimiento antiestablishment que lo ha impulsado como candidato. Para la demócrata Hillary Clinton, su rival en las elecciones presidenciales de noviembre, la salida del Reino Unido de la UE supone un aviso: evidencia el atractivo del mensaje populista y cuestiona la eficacia de sus intentos de combatirlo presentándose como una política preparada y seria.

Trump ha aplaudido el resultado de la votación del pasado jueves. Lo ha considerado “realmente fantástico” y una prueba de que la gente está “enfadada en todo el mundo”. Algunos políticos republicanos han atribuido la victoria del Leave al hartazgo ciudadano con la burocracia política -que ellos dicen denunciar- de Londres, Bruselas o Washington.

Clinton ha manifestado su respeto por el resultado del referéndum y lo ha usado para atacar a Trump, sin experiencia política, al esgrimir que la “incertidumbre” reafirma la importancia de un líder “tranquilo y experimentado”. Su campaña ha difundido un anuncio en que critica que el magnate se jactara de que la caída del valor de la libra británica, como consecuencia del Brexit, podría beneficiar a sus proyectos empresariales en Escocia, donde inauguró un campo de golf al día siguiente de la votación.

Las realidades sociales, el peso del nacionalismo y el legado migratorio son distintos en EE UU y Reino Unido, pero existen similitudes entre los partidarios de la salida británica de la UE y los seguidores de Trump: personas mayores y blancas, más rurales que urbanas y menos educadas que la media.

También hay coincidencias en los argumentos que movilizan a ambos colectivos, como el malestar con el statu quo, la sensación de que el sistema ha dejado de beneficiarles, el miedo ante la llegada de inmigrantes, la creencia en un futuro mejor pese a la falta de concreción de las promesas políticas…

Fiona Hill, directora del Centro de Estados Unidos y Europa en Brookings Institution, un laboratorio de ideas en Washington, dice que los paralelismos entre EE UU y Reino Unido evidencian la “profundidad del enfado” de las bases políticas con las élites.

Hill, que es inglesa y lleva 27 años en EE UU, sostiene que el efecto del Brexit en las elecciones a suceder al demócrata Barack Obama en la Casa Blanca dependerá de cómo interpreten las consecuencias de la votación británica las personas que estén sopesando votar a Trump. “El impacto enorme en la economía británica, la sensación de caos, las turbulencias en los liderazgos [de los partidos] pueden suponer un aviso a la gente que podría pensar en un voto de protesta”, explica en una entrevista telefónica.

Misma base trabajadora

La experta esgrime que los partidarios del Brexit y los simpatizantes de Trump coinciden en su voto “antiestablishment, antiglobalización y antiinmigración”. Pone de ejemplo el apoyo mayoritario a la salida de la UE en las zonas de Reino Unido más golpeadas por el declive industrial. En zonas similares de EE UU, ha triunfado en el proceso de primarias el discurso proteccionista de Trump y del senador Bernie Sanders, que aspiraba a la nominación demócrata.

Hill también ve una analogía en los partidos políticos a ambos lados del Atlántico. La brecha entre Trump, popular entre las bases, y el aparato del Partido Republicano equivaldría a la protagonizada en el Partido Conservador británico por Boris Johnson, exalcalde de Londres y cabeza visible de la salida de la UE, y el primer ministro británico David Cameron, defensor de seguir en la UE. Y en el Partido Laborista, la veteranía y el mensaje combativo de su líder, Jeremy Corbyn, se asemeja al de Sanders.

Trump, que hace pocas semanas dijo desconocer el término Brexit, aseguró, tras el referéndum, que percibía un “gran paralelismo” entre la victoria de la salida británica y su avance hacia la nominación republicana. “La gente quiere recuperar su país, quiere tener independencia”, adujo. “Se van a ver muchas más casos en que la gente querrá recuperar sus fronteras, quieren recuperar su [sistema] monetario, quieren recuperar muchas cosas, quieren volver a ser capaces de tener un país”.

Clinton, igual que Cameron en el referéndum, ofrece una receta de estabilidad y mejora gradual frente a la imprevisibilidad y ruptura que encarna Trump. Advierte de los peligros que podría suponer que el multimillonario llegara a la Casa Blanca y evita hacer promesas rimbombantes. Lo mismo hacía Cameron sobre la salida de la UE. Pero, tras la votación británica, está en duda la eficacia de ese discurso del miedo y enfoque cauto ante las apelaciones de grandeza y sentimientos de Trump.

Clinton parece ser consciente de las lecciones del Brexit. La candidata demócrata dijo el domingo que EE UU y Reino Unido son diferentes “económicamente, políticamente y demográficamente”, pero admitió que existen semejanzas: “Como hemos visto, hay mucha gente frustrada en Reino Unido. Sabemos que también hay gente frustrada aquí en casa. Lo he visto, lo he oído, lo sé”.

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