Does the Latino Vote Matter in the US?

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En mi artículo del pasado 12 de diciembre de 2016 abordé algunas de las razones por las cuales Hillary Clinton, a pesar de haber ganado el voto popular por más de 2,7 millones de votos populares había perdido la elección a la presidencia de Estados Unidos por 74 votos electorales. Como recordarán es la sumatoria de los votos electorales asignados a cada Estado y no el voto popular el que determina el resultado de la elección. También recordarán que basta con ganar un Estado por un voto para llevarse todos los votos electorales asignados a ese Estado. De allí que no importa que Hillary Clinton haya ganado las elecciones en California por 3.400.000 votos, le hubiese bastado con ganar por un voto para llevarse sus 55 votos electorales.

Pues bien, en el artículo anterior se explicaba que las minorías estadounidenses, sobre todo aquellas étnicas, raciales y culturales, así como aquellas personas con estudios universitarios, que tienden a votar Demócrata, estaban convergiendo de manera creciente en un número limitado de estados con gran densidad poblacional donde aspiran a gozar de mayor tolerancia y mayores libertades. Es decir, la mayoría de los votantes demócratas se estarían concentrando en un número menor de estados. Aunque esto les ayude a ganar esos pocos estados por grandes márgenes, los pondría en desventaja en el resto del país. Y dado que cada Estado cuenta en el Colegio Electoral estadounidense, ganar pocos estados por un gran margen es una muy mala estrategia.

Esta tesis de la concentración de las minorías en un número limitado de estados densamente poblados es válida para un número importante de grupos en Estados Unidos, pero el caso de los latinos merece un análisis más matizado.

Aunque el argumento de la creciente concentración de las minorías en unos pocos centros urbanos es válido en el caso de la población latina en estados como Nueva York y California, no aplica del todo a otros estados como Arizona o Nuevo México donde no confluyen otras minorías. Por ejemplo, la población de Arizona está constituida por un 59% de blancos no-hispanos de origen alemán, inglés e irlandés y 31% de latinos, en tanto que los nativos americanos dan cuenta del 4,5% de la población. Arizona no es un Estado particularmente poblado, apenas 6,7 millones de personas hacen vida allí. Tampoco se goza de gran tolerancia y libertad, por el contrario, la población latina de ese Estado es una de las más asediadas de todo el país. Una ley reciente aprobada por la legislatura estadal autoriza a los policías a pedirle la identidad a cualquier latino que les resulte “sospechoso”. Naturalmente al no poder producir una identidad, esos latinos podrían verse deportados a su país de origen.

¿Entonces por qué viven ahí? Arizona fue parte del territorio mexicano hasta 1848 cuando fue anexado por Estados Unidos. Desde entonces colinda con los estados mexicanos de Chihuahua y Sonora y es uno de los puntos de cruce migratorios más importantes. Lo mismo ocurre con Arizona, Nuevo México y Texas, todos fueron un día parte de México y hoy día colindan con dicho país. Así que el argumento según el cual las minorías estarían tendiendo a congregarse en centros de gran población, más diversos y más tolerantes, tan solo aplica parcialmente al caso de los latinos-mexicanos.

La distribución de la población latino-mexicana en esos estados fronterizos, lejos de resultar excedentaria o innecesaria ha resultado indispensable para las victorias demócratas. Hillary Clinton ganó Nuevo México por la pequeña ventaja de 65 mil votos, en gran medida gracias al voto hispano. Lo mismo ocurrió en Nevada, un Estado que aunque no colinda con México se encuentra entre California y Arizona que si lo hacen, donde Hillary ganó por la mínima cantidad de 27 mil votos. En estos estados, el voto hispano fue decisivo. El voto hispano también fue muy importante en Arizona, aunque este Estado quedó en manos de Trump por 91 mil votos.

Así que a diferencia de otras minorías étnicas, raciales o culturales que pudieran estarse concentrando de manera creciente en unos pocos estados densamente poblados en busca de más tolerancia y libertad, la población latino-mexicana sigue concentrándose en aquellos estados más cercanos a su tierra natal y en la mayoría de ellos sus votos lejos de sobrar han sido fundamentales para las victorias demócratas.

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