US Turmoil in the Supreme Court Nomination

 

 

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EU: turbulencias de la nominación en la Suprema Corte

La designación del juez Brett Kavanaugh en la Suprema Corte de EU por el presidente Trump requiere la votación favorable en el Senado. Las cosas se complicaron cuando una mujer, Christine Blasey Ford, habla por primera vez públicamente de que sufrió un intento de violación hace 36 años por Kavanaugh. La importancia del cargo es insoslayable. El Comité Judicial del Senado, antes de someter a votación la nominación, abrió una comparecencia para escuchar a ambos antes de la ratificación de Kavanaugh, que ocuparía el importante cargo de por vida. Al ser ratificado, el Presidente tendría una mayoría sólida como una roca hasta el final de su mandato, incluso si fuera reelecto. Con ello se romperían equilibrios fundamentales otorgando al presidente un poder total: cuenta con mayoría en el Congreso, donde los republicanos son mayoría en las dos Cámaras y tendría mayoría en la Suprema Corte. Quedando en manos de una sola persona los llamados checks and balances. Aunque esos desequilibrios podrían modificarse en las elecciones de la Cámara de Diputados y parte del Senado en noviembre.

El pasado jueves Kavanaugh y Ford estuvieron frente a frente. Christine B. Ford, tomó una difícil decisión al comparecer, ya que nunca había hablado públicamente del intento de violación por Kavanaugh ni había estado frente a éste. La intervención de Ford fue sólida, sus respuestas fueron directas y sin contradicciones, su rostro mostraba el dolor y lo difícil que era aquella comparecencia, en la que abría por primera vez en su vida, la mas oscura página que la había marcado para siempre, tuvo la congruencia que fortalece la credibilidad. Hizo un recuento del ataque a detalle, respondió ampliamente. Nunca se contradijo. Afuera estuvieron otras tres mujeres que afirmaban ser sobrevivientes de violaciones.

El mayor fallo de Kavanaugh fue su credibilidad, se mostró con el rostro descompuesto, titubeante o agresivo “me pueden derrotar en el voto final, pero nunca renunciaré”, así hizo evidente su inseguridad en un voto favorable para su designación en la Suprema Corte. Iracundo levantaba la voz, se vio falto de autocontrol. Sus respuestas por momentos fueron titubeantes o agresivas, intolerantes, con lamentaciones. Los dos partidos estuvieron divididos y la fragilidad de la mayoría en el Senado de los republicanos 51-49 les jugó una nueva mala pasada. Finalmente se aprobó la propuesta del senador republicano por Arizona Jeff Flake que favorecía a los demócratas: no se realizará la votación hasta en tanto el FBI no presente resultados de una investigación de las acusaciones contra Kavanaugh, en una semana. Trump la autorizó.

El tema es de interés también para México porque la Suprema Corte toma importantísimas decisiones en materia migratoria y de cualquier diferendo jurídico. Tiene la última palabra, es la última instancia, sienta precedentes que tienen la fuerza de una ley, define diferendos, interpreta, y sus decisiones son práctica y legalmente inapelables. Es por ello que cuando se extingue el pluralismo político y jurídico interno, sufre la diversidad y prevalecen los desequilibrios. Lo peor, el poder total desemboca en la autocracia y el debilitamiento de la democracia, en contra de las sociedades abiertas y del multilateralismo…

En un mundo globalizado una sola voz en la Corte Suprema tendría en las siguientes décadas un impacto en la política exterior de EU y en las relaciones internacionales. Así las cosas, adquiere una mayor relevancia el nombramiento del magistrado faltante en la Suprema Corte. El máximo órgano judicial podría tomar también decisiones negativas para México, como la del futuro de los Dreamers, que se mantiene en una dolorosa incertidumbre en la que las decisiones de los jueces locales que han salido en su defensa, tendrán un peso cada vez menor. En las actuales circunstancias se considera particularmente relevante la trayectoria de quien ocupe el cargo.

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