Trump’s Hatred of Mexicans

 

 

 

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El odio de Trump a los mexicanos

El universal (México)

Por Héctor Serrano

12 de agosto de 2019

Y otra vez Trump vuelve al ataque. Todo parece indicar que la actitud del presidente estadounidense Donald Trump hacia nuestro país difícilmente tendrá un giro favorable hacia nosotros.

Hoy coloca en su discurso un nuevo ataque a México y es que al estilo de la ‘Chimoltrufia’, que como dice una cosa dice la otra, luego del embate por el tema migratorio, ahora suma al narcotráfico, y la embestida contra nuestra nación y gobierno evidentemente merma nuestra soberanía, por el simple hecho de atender los caprichos del presidente más racista y ególatra que ha conocido la historia del país vecino del norte.

Y algunos podrán criticar que efectivamente nuestro gobierno atienda sus caprichos, solo no hay que olvidar que Donald Trump es el presidente del país más poderoso del mundo y la prudencia ha sido el sello con que se ha conducido el gobierno mexicano.

La evidente violación a los derechos humanos en Estados Unidos -que narra consistentes historias de familias separadas, simple y llanamente por una razón: el lugar donde nacieron- refrenda que Donald Trump es racista. Trump no solo fomenta el odio hacia otras razas, también fomenta su empatía con la supremacía aria, que lo aproxima a lo más recalcitrante del fascismo.

Trump no solo es una amenaza para nuestros connacionales o nuestro gobierno, Donald Trump es una amenaza para el mundo. Ojalá las instancias internacionales se pronuncien pronto de forma enérgica y contundente ante el abuso que ese gobierno ejerce sobre los migrantes, entre ellos, por supuesto, los mexicanos.

El odio hacia nuestro país y el desprecio a los mexicanos quedan evidenciados en cada acción gubernamental que el presidente estadounidense aplica en las políticas publicas relacionadas con migración; y no solamente queda en el discurso, ya que este lamentablemente cobra la vida de 8 connacionales el pasado 3 de agosto en un centro comercial de El Paso, Texas, mexicanos cuyo único error fue creer en el bien vendido sueño americano, que durante muchos años precisamente ese país y su gobierno instrumentaron para hacerse de mano de obra barata.

Efectivamente Estados Unidos se construyó a través de la migración, los primeros pobladores de tez blanca que llegaron a ese territorio lo hicieron huyendo de sus lugares de origen por diversas causas; el mismísimo presidente Trump, aun con todo el poder económico y político con que cuenta, jamás podrá negar que su origen, y el de su familia, está en la migración y que, con suerte, logró una vida holgada en ese país; por lo que es irónico que, olvidando su origen, el presidente estadounidense hoy se erija como el principal represor de seres humanos que son menos afortunados que él, los migrantes.

De refilón

Se deja ver que el proceso para la renovación de la dirigencia a nivel nacional de Morena no será un día de campo, y es que, entre los cuatro aspirantes, hasta hoy visibles, han acumulado tanta experiencia a lo largo de los años que, como dijera el clásico: “El manco toca violín”.

Hoy el partido Morena se consolida como un espacio político que permite el crecimiento en el campo de la política de cualquiera que dirija sus destinos. Hoy Morena vivirá los problemas que en su momento vivió el PRI por la saturación de cuadros políticos y, sobre todo, por los resultados electorales que han obtenido a lo largo y ancho de la república mexicana.

Hoy queda claro que para muchos de los actores que militan en ese partido sus principales adversarios no serán los que de forma natural estarían en la lucha política en los procesos electorales; hoy los principales e inmediatos adversarios de los morenistas son los propios morenistas.

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