Trump, the Economy and the Search for Culprits

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El presidente estadounidense, Donald Trump, sigue asegurando que la economía norteamericana se encuentra hoy muy bien, pero sus recientes acciones y controvertidos comentarios contra China y la Reserva Federal (Fed) parecen contradecirlo.

Mientras medios y expertos han visto señales de que Estados Unidos puede encaminarse hacia una desaceleración, e incluso algunas fuentes consideran la posibilidad de una recesión, el gobernante ha refutado ese tipo de alertas y repite que la economía es ‘fuerte’ o ‘excelente’.

Pero la posibilidad de que el crecimiento se vea afectado podría estar más cerca de lo que Trump deja ver, en buena parte debido a la guerra comercial con China.

Ese enfrentamiento entre las dos mayores economías del mundo está impulsado por una agresiva política arancelaria del presidente norteamericano, la cual provoca inestabilidad en los mercados, impone nuevas presiones a los ya afectados agricultores, golpea a empresas y amenaza a los consumidores.

Más allá de ese tipo de impacto y de las alertas sobre una eventual desaceleración, quizás la principal prueba de que las cosas no van tan bien como el mandatario afirma se encuentra en los tuits publicados por él este viernes.

De un lado, el jefe de Estado desató una nueva serie de críticas contra China, luego de que el país asiático anunció ayer que aplicará aranceles de hasta un 10 por ciento a mercancías estadounidenses valoradas en 75 mil millones de dólares al año.

Esa medida, que respondió a la decisión de Trump de imponer gravámenes del 10 por ciento a productos chinos estimados en 300 mil millones de dólares anuales a partir del 1 de septiembre, provocó el enojo del jefe de la Casa Blanca, quien determinó entonces subir aún más las tarifas a la nación oriental.

Según comunicó el presidente de Estados Unidos, los aranceles a imponer desde el 1 de septiembre serán del 15 por ciento, en lugar de 10; en tanto, los que se aplican en la actualidad a productos chinos valorados en 250 mil millones de dólares, pasarán del 25 al 30 por ciento el 1 de octubre.

Pero el impulsivo jefe de la Casa Blanca fue más allá, y en otro tuit ordenó a las compañías estadounidenses que abandonen China y comiencen a buscar alternativas al comercio con ese país.

Si bien varias fuentes dijeron que el gobernante podría no tener autoridad para hacerle ese tipo de demandas al sector privado, sus palabras ‘dejaron a las industrias de todos los niveles luchando por comprender cuán en serio tomar la orden y cómo la Casa Blanca podría hacerla cumplir’, apuntó el diario The Washington Post.

Además de atacar a China, el mandatario volvió a acusar a alguien mucho más cercano de provocar afectaciones a la economía de Estados Unidos: el presidente de la Fed, Jerome Powell.

Mi única pregunta es, ¿quién es nuestro enemigo más grande, Jay Powell o el presidente Xi?, escribió en Twitter en referencia al mencionado titular y al presidente chino, Xi Jinping.

Ese otro arranque de Trump ocurrió luego de que Powell dijo en una conferencia anual de la entidad que la incertidumbre sobre el comercio global estaba afectando a la economía, lo cual fue visto como una crítica implícita a la política arancelaria de Trump.

Asimismo, aunque Powell dejó abierta la posibilidad de reducir nuevamente las tasas de interés este otoño, no llegó a prometer una disminución que responda a las presiones del jefe de Estado sobre el tema, por lo que Trump manifestó que ‘como de costumbre, la Fed no hizo nada’.

Para el diario The New York Times, no se sostienen los esfuerzos insistentes del presidente de vincular a Powell y a la política monetaria de la Fed con los temores sobre la economía.

La mayor preocupación de la economía estadounidense en este momento es que las corporaciones están sentadas sobre sus billeteras, en parte debido a la incertidumbre sobre el impacto que tendrá la campaña impulsada por Trump para interrumpir los patrones del comercio mundial, estimó el periódico.

De ese modo, mientras el mandatario norteamericano habla de ‘enemigos’, y pone en el mismo nivel a un país al que ve como adversario y al titular del banco central de su nación, en realidad parece estar buscando a quién responsabilizar si llegara el momento en que no pueda sostener más su frase de que la economía ‘está muy bien’.

Entre esos posibles culpables se incluirían también los demócratas y los medios de prensa, de los cuales Trump ha dicho que están tratando de convencer a los norteamericanos de que hay peligro de recesión.

Trump busca culpar a alguien, a cualquiera, por una economía que le preocupa cada vez más, estimó al respecto el Post.

Sin embargo, a quien único el gobernante no se muestra inclinado a considerar como responsable de lo que pueda suceder es a sí mismo, a pesar de los muchos dedos que señalan en su dirección.

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