Love in the Time of Cholera

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Amor en tiempos de cólera

Hoy, el president AMLO cumple un año de gobierno. Llega a esta fecha con altos índices de aprobación (68 por ciento de acuerdo con la poll de polls de Oráculus). Su talón de Aquiles han sido la economía y la seguridad. Ésta última ha llevado la relación bilateral con Estados Unidos a un nadir inédito. La semana pasada, el presidente Trump, en una entrevista con Bill O’Reilly, declaró que lleva tres meses con la idea de catalogar a los cárteles mexicanos como organizaciones terroristas. Esto abre la posibilidad de incursiones por parte de tropas estadounidenses o de ataques que involucren la utilización de drones.

¿Los grupos delincuenciales mexicanos son terroristas? La respuesta es simple: no lo son. Las organizaciones terroristas tienen objetivos políticos. Y si bien las organizaciones criminales en México representan una amenaza al monopolio estatal del uso de la fuerza, cogobiernan amplias partes del territorio nacional y han asesinado candidatos, políticos y servidores públicos en aras de incrustarse en las estructuras burocráticas y de gobierno. Su intención no es un cambio de régimen o una transformación ideológica. Su fin último es hacerse de un mayor número de recursos financieros y materiales.

La posibilidad de que tropas estadounidenses lleven a cabo operaciones militares en territorio nacional abre un nuevo capítulo en la relación de defensa bilateral. Aun cuando la presencia de la CIA y otras agencias de la comunidad de inteligencia de EU ha existido siempre y se ha documentado de manera sistemática y organizada desde la postguerra. La CIA contribuyó a la formación de la DFS y el caso del agente de la DEA, Enrique S. Kiki Camarena, evidenció la participación de operaciones encubiertas en México.

En A Tale of Two Eagles, Craig Deare, esboza la relación bilateral de defensa entre los dos países y se remonta a la administración de CSG, con el surgimiento del EZLN y la compra de equipo por el Ejército Mexicano. Durante la presidencia de Ernesto Zedillo, William Perry visitó México y se estableció un Grupo de Trabajo Bilateral.

La relación sufrió un primer descolón por la compra de más de 70 helicópteros Huey que tuvieron que ser devueltos ya que las aeronaves se encontraban en mal estado. Durante la administración de Fox, la relación militar se enfrió después de que México se retirara del Tratado de Río y diera un apoyo timorato después de los ataques del 11 de septiembre.

Entre 2009 y 2015, como parte de la Iniciativa Mérida, México recibió más de 265 millones de dólares. En 2018 los fondos de Educación y Capacitación Militar Internacional (IMET) alcanzaron 1.5 millones de dólares para programas de capacitación para el Ejército Mexicano. Adicionalmente, el apoyo antinarcóticos del Departamento de Defensa a México totalizó aproximadamente 63.3 millones de dólares en 2018.

El nuevo paradigma establecido por Trump abre la puerta a acciones intervencionistas y trastoca el espíritu de solidaridad que ha permeado la relación bilateral en materia de defensa. Este punto de inflexión amerita un viraje en la estrategia de seguridad y la emisión de una amenaza creíble de que el gobierno del presidente AMLO valora la democracia y la legalidad.

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