The Future of Trump Impeachment

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El futuro del ‘impeachment’

El juicio será un ejercicio de formación de preferencias políticas para sectores indecisos.

Los cínicos de siempre ya salieron a decir que con el impeachment a Donald Trump no va a pasar nada, que la mayoría republicana en el Senado no va a permitir que destituyan al presidente y que ese será el final de la historia. Esa, sin embargo, es la deducción más obvia y menos interesante del proceso que está teniendo lugar en Estados Unidos. El análisis clave debe hacerse desde lo político y no desde lo legal, desde el impacto que pueda tener el juicio y su dinámica sobre la opinión pública estadounidense.

Ese impacto es lo que determinará si los costos de apoyar a Trump para los republicanos se incrementan. Si los demócratas logran convencer a los estadounidenses moderados de la culpabilidad de Trump en los dos cargos que se le imputan –obstrucción a la gestión del Congreso y abuso de poder–, sería posible que algunos de los republicanos menos radicales se muevan un poco hacia el centro y dejen de proteger al presidente.

Este es un escenario poco probable. Es sabido que Trump ha hecho un gran trabajo eliminando a los políticos críticos de su administración de las filas del partido republicano. Aquellos que han intentado apartarse han terminado perdiendo las elecciones y dejando el Congreso. Trump ha reconstruido el partido a su imagen y semejanza, energizando las bases más conservadoras y haciéndoles la vida muy difícil a aquellos que no le demuestran lealtad incondicional. Así que, por mucho que los demócratas logren incrementar los costos a punta de demostrar la responsabilidad del presidente, dudo que al final se presenten disidencias entre los republicanos.

Más bien creo que el efecto real puede darse en materia de las próximas elecciones. Durante el mes de octubre de este año, el Pew Research Center hizo públicos los resultados de una encuesta en la que el 54 por ciento de los estadounidenses aprobaban el proceso de impeachment en contra de Trump iniciado en la Cámara de Representantes. Este apoyo puede incrementarse o desvanecerse con el inicio del juicio en el Senado, y esto dependerá de varios factores.

Los demócratas deberán convencer a la opinión pública de que el juicio será justo y le dará todas las garantías al presidente. Los republicanos, por su parte, intentarán demostrar que lo que hay detrás es un interés político y que Trump no ha cometido ninguna de las faltas que se le imputan. Es decir, intentarán demostrar que los demócratas son un grupo de malos perdedores y que están desviando la atención de asuntos de gobierno realmente importantes.

El juicio será un ejercicio de formación de preferencias políticas importante para los sectores moderados e indecisos. Las bases naturales lo usarán para corroborar su trumpismo o su antitrumpismo natural, pero aquellos independientes que no basan sus preferencias solo en su filiación partidista sino en otros factores verán en el juicio una oportunidad para afinar sus gustos con miras a las próximas elecciones.

Pero ¿qué sabemos hasta ahora sobre cómo se puede comportar la opinión en este escenario? Los índices de aprobación de Trump han permanecido estables desde los primeros días de su presidencia, pero bajaron a un 40 por ciento a mediados de este año. El caso del impeachment a Clinton demuestra que el juicio no necesariamente se puede traducir en una erosión de estos niveles de popularidad. Incluso, en el caso de Clinton, desde el momento en que se inició la investigación hasta el momento en que la Cámara aprobó los cargos, su popularidad creció hasta alcanzar el 71 por ciento de aprobación.

Claro, las acusaciones son sustancialmente distintas, los medios apoyaron a Clinton y Fox News no era la máquina de producción y consolidación de preferencias políticas que hoy es. Muchas cosas han cambiado, y con ellas es posible que cambie también el efecto que el juicio tenga sobre las próximas elecciones.

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