Fake News 2020

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Fake News 2020

Instagram quiere que confiemos en lo que vemos. La empresa reconoce que la creciente información falsa en formato audiovisual representa un grave problema para su modelo de negocio y para la industria de la información en general. Instagram trabaja en EE.UU. con organizaciones de verificación de hechos que revisan, identifican y marcan el contenido audiovisual falso que circula por la popular red social.

Cuando un contenido es marcado, los usuarios ven en su lugar un mensaje que les indica que lo que quieren ver es falso, con una explicación del porqué y con el detalle de las organizaciones verificadoras que la han marcado como falsa. El usuario tiene la opción de ver el contenido original pero siempre después de haber sido advertido de su condición de falsedad. Instagram expande ahora este modelo a todo el mundo, donde colaborará con empresas verificadoras de hechos locales.

Instagram es la gran red global de información global y no lo sabíamos

¿Ha asumido Instagram finalmente la responsabilidad que conlleva tener un gran poder? ¿Ha invadido la ética de repente sus algoritmos? ¿Es tal el impacto de la información falsa que ya sale en su cuenta de resultados? Probablemente un poco de cada y con toda seguridad porque el 2020 es año de elecciones presidenciales en EE.UU.; ni Facebook (propietaria de Instagram) ni la democracia norteamericana pueden permitirse otro Cambridge Analytica.

En Instagram encontramos cuentas de políticos, partidos, lobbies y organizaciones a los que hay que añadir las incontables cuentas a favor de una opción u otra de individuos, anónimos, trolls, fakes y bots que difunden contenidos políticos, memes, información, desinformación y directamente información falsa. Instagram es consciente del impacto que puede tener en el resultado de las presidenciales, especialmente en estados clave. Le sucedió a Facebook en las presidenciales del 2016, donde influyó en la desmovilización del electorado joven, tradicionalmente progresista.

Pero estas elecciones presidenciales prometen ser muy diferentes. Con el grueso de la Generación Z –los nacidos a finales de los 1990 y principios de los 2000– votando por primera vez, y con temas como el control de armas, la emergencia climática o la lucha contra la desigualdad sobre la mesa, el voto puede decantarse hacia opciones más progresistas si la juventud se moviliza (o no se desmoviliza).

De acuerdo con una encuesta realizada por Business Insider en enero de este año en EE.UU., el 59% de estos jóvenes se informan de lo que pasa en el mundo por las redes sociales, con Instagram como primera opción, seguida de YouTube, Snapchat, Facebook y Twitter. Si perteneces a la Generación Z lo encontrarás normal, si en cambio le cuesta creerlo, puede seguir colgando fotos de platos y de viajes en Instagram como ha hecho hasta ahora, ignorando que es la gran red de información global que es, la fuente de información de sus hijos.

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