Will the Democrats Suffer the Same Fate as Corbyn’s Labour Party?

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¿Sufrirán los demócratas el mismo destino que el Partido Laborista de Corbyn?

El populismo de izquierdas de Corbyn, Sanders y Warren naufraga en un contexto de bienestar económico

El periódico (España)

Por Alexandre Muns Rubiol

30 de diciembre de 2019

Boris Johnson consiguió la mayoría más abultada para el Partido Conservador en la Cámara de los Comunes desde 1987. El exvicepresidente y candidato a la nominación presidencial Joe Biden advierte de que el Partido Demócrata se está escorando excesivamente a la izquierda. El Partido Laborista de Jeremy Corbyn prometía intervencionismo económico y la fiscalidad como medio de redistribución de renta. Debido a su común idioma e historia compartida, pudieron forjar su relación especial fruto del relevo del Reino Unido por EEUU como primera potencia mundial en 1918. El Reino Unido gestionó magistralmente su declive desde el siglo XIX hasta el referéndum que el ‘brexit’ ganó por 52% a 48% en junio del 2016.

Johnson gozará hasta 2024 de una mayoría muy holgada de 80 diputados en los Comunes. Tiene el carisma y energía suficientes para lograr algo más que el ‘brexit’ y un acuerdo con la UE. Desde 1979, los conservadores han gobernado durante 27 años y los laboristas únicamente durante 13 bajo los moderados Tony Blair y Gordon Brown. Donald Trump disfruta de una mayoría republicana en el Senado. El ‘impeachment’ será corto y fracasará. El cuadro macroeconómico de EEUU es extraordinario: la tasa de paro más baja en 50 años (3,5%), un periodo de expansión del PIB de 10 años, récords bursátiles e incrementos salariales razonables. Trump disminuyó los impuestos a las clases medias y los ricos y su reforma tributaria ha conllevado la repatriación de beneficios de sus multinacionales. Ha nombrado a dos miembros del Tribunal Supremo y 200 jueces federales conservadores cuyo mandato es vitalicio. También ha cumplido su promesa de renegociar tratados comerciales con Corea y el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) que sustituirá al TLCAN. El acuerdo comercial con China incluye sustanciales concesiones de Pekín.

El aislacionismo y unilateralismo de Trump tiene antecedentes en el movimiento America First de entreguerras y la tardía aunque decisiva entrada de EEUU en la primera y segunda guerras mundiales. El Partido Republicano desde Bush padre se ha radicalizado progresivamente hacia la derecha, primero con Bush hijo, después con el Tea Party y desde el 2016 con Trump. Obama avisó de que los estadounidenses quieren mejoras graduales y no las revoluciones contra las élites económicas y financieras que propugnan los senadores Bernie Sanders y Elizabeth Warren. Ambos prometen sanidad universal sin ningún copago, universidad gratuita, sanidad gratuita y un camino rápido a la ciudadanía a los 12 millones de inmigrantes ilegales y compensaciones económicas a los afroamericanos por la esclavitud. Son medidas que nunca conseguirían una mayoría en el Congreso.

Los demócratas cuentan con diversos candidatos moderados: Joe Biden, el exalcalde de Nueva York Michael Bloomberg, el exalcalde Pete Buttigieg y la senadora Amy Klobuchar. A los estadounidenses les preocupa el coste de la sanidad y la educación y el futuro de sus empleos ante el avance tecnológico.

La línea dura contra el terrorismo, inmigración y criminalidad caracteriza el populismo de derechas de Trump y Johnson. El populismo de izquierdas de Corbyn, Sanders y Warren naufraga en un contexto de bienestar económico. El ‘brexit’ aprobado por los Comunes estipula que el Reino Unido se retirará de la UE a finales de 2020 aunque no haya acuerdo comercial con la UE. Trump y Johnson desean un acuerdo de libre comercio bilateral sin las normativas laborales y medioambientales de la UE. Si los demócratas eligen a un radical para enfrentarse a Trump dicho escenario podría cumplirse.

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