Is Trump on the Ropes? There’s a Long Way To Go

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Trump ¿contra las cuerdas? Falta mucho

El mandatario se ha visto en el centro de una serie de escándalos y problemas de factura propia

En términos políticos, el presidente Donald Trump acaba de pasar por las dos peores semanas de su vida.

A menos de cinco meses de las elecciones en las que busca refrendar su mandato por otros cuatro años, el mandatario se ha visto en el centro de una serie de escándalos y problemas en gran medida de factura propia.

Más allá de los tres o cuatro libros que han aparecido las últimas semanas con una muy desfavorable descripción de Trump, su estilo de trabajo y sus motivos, la forma en que ha enfrentado temas que van de las manifestaciones antirracistas provocadas por la muerte del afroestadounidense George Floyd al brote de coronavirus que azota el país ha arrinconado al mandatario.

Y ciertamente, su costumbre de enviar o reenviar mensajes de tuit casi sin pensar no lo ayuda. Los intentos por vía judicial de evitar la publicación de al menos dos de los libros, el de su exconsejero de seguridad nacional, John Bolton, y el de su sobrina Mary Trump, sólo contribuyeron a darles más prominencia, y con ello a sus descripciones del mandatario como egocéntrico, desinteresado, ignorante y aún caprichoso.

Su decisión de presentarse como partidario de la “ley y orden” frente a las manifestaciones provocadas por el video de la muerte de Floyd por agentes de Policía blancos sólo acentuó la impresión de que no está interesado en abordar sus preocupaciones de las minorías.

Paralelamente, el continuo escándalo por su respuesta a la crisis de salud representada por la pandemia de COVID-19 –que según las descripciones de la prensa fueron de desestimarla a un mal manejo de la respuesta y luego a la politización– tampoco ayuda, sobre todo luego de insistir en la reapertura de la economía y la realización de mítines multitudinarios cuando el foco de infecciones se trasladó a estados republicanos que siguieron su ejemplo y cerraron mal y tarde.

El resultado es que a menos de cinco meses de las elecciones, 3 de noviembre, Trump se encuentra en desventaja, 56 a 41 por ciento de favorabilidad, frente a su seguro adversario, el aún virtual candidato demócrata Joe Biden.

Pero al mismo tiempo, cuatro meses son mucho tiempo en una política que como la estadounidense es de imágenes y de percepciones de momento.

Por lo pronto, se espera un gran esfuerzo de los republicanos para comenzar a pintar a Biden bajo la peor luz posible, sea como el títere de una agenda presuntamente “socialista” o como un anciano carente de vigor.

Los republicanos ven otro peligro mayor: la impopularidad personal de Trump, tanto que al margen de la elección presidencial ahora parece estar en juego la mayoría republicana en el Senado. Si los demócratas lograsen efectivamente conquistar los cinco escaños que necesitan para ganar el predominio en la Cámara alta, su control del Congreso sería total, al menos por los dos años siguientes.

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