Mexico and the US: A Rare Moment

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México y EEUU: Un raro momento

Algunos temen que la emergencia creada por la situación doméstica haya desviado la atención de Biden respecto a otros problemas en nuestro país

El gobierno mexicano se encuentra en una rara situación de fuerza, al menos temporalmente en la relación con Estados Unidos, en la que normalmente se le considera como la parte más débil.

La crisis migratoria en la frontera común absorbe la atención de la administración del presidente Joe Biden, que hizo campaña electoral sobre la promesa de reparar un aparato migratorio roto y desbaratar las abusivas políticas de su predecesor Donald Trump.

Pero el súbito influjo de migrantes, especialmente desde Centroamérica, ha alcanzado tal gravedad en la política doméstica de EU que desplaza a cualesquiera otra preocupación.

De hecho, algunos temen que la emergencia creada por esta situación haya desviado la atención del gobierno Biden respecto a otros problemas en México, especialmente de las que ven como acciones discutibles de la administración del presidente Andrés Manuel López Obrador.

“La capacidad de México para limitar la migración le ha dado a su gobierno una influencia significativa sobre un tema que es una vulnerabilidad política para Biden. También coloca a la administración de Biden en la incómoda posición de pedirle a México que intensifique sus esfuerzos de aplicación, después de flexibilizar los controles fronterizos de Estados Unidos al hacer retroceder las políticas de la era Trump, incluidos los acuerdos hechos con López Obrador”, afirmó The Washington Post.

La sensación es extraña, luego de meses de pronósticos sobre las probabilidades de roces o problemas en una relación bilateral que incluye temas con enormes potenciales de conflicto, como medio ambiente, energía, seguridad, narcotráfico, salud e inversiones.

Para algunos en Washington, parecía inevitable que uno o varios de esos temas se convirtiera en motivo de choque entre las administraciones de Biden y de López Obrador.

Después de todo, las medidas del gobierno mexicano para restaurar el control estatal sobre la producción y distribución de energía, así como el énfasis en el uso de combustibles fósiles y acciones propuestas para tomar control sobre judicaturas y organismos autónomos electorales y de acceso a la información parecían anunciar la posibilidad y probabilidad de conflictos.

Más de algún analista en Washington se preguntó si el mandatario mexicano estaba en busca de un pretexto para pelearse con Estados Unidos.

Pero la realidad de la política doméstica estadounidense ha sido otra, y algunos se preocupan por el peso que esa situación otorga al gobierno mexicano en la relación.

“Tres administraciones estadounidenses consecutivas se han dirigido a México en busca de ayuda con la aplicación de la ley de inmigración en momentos de crisis a lo largo de la frontera sur de Estados Unidos, y cuando la vicepresidenta (Kamala) Harris se reúna hoy virtualmente con el líder mexicano López Obrador el viernes, Estados Unidos volverá a llegar con la necesidad de un favor”, consignó The Washington Post.

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