Toward an Uncertain Cold War against China in the Pacific

<--

Hacia una incierta guerra fría con China en el Pacífico

No esperó demasiado tiempo Joe Biden desde que aterrizó en la Casa Blanca para escenificar un acercamiento de EEUU hacia sus aliados de la UE y sus socios de la OTAN, poniendo fin al frío mandato de Donald Trump y lanzando una seria advertencia a la actitud beligerante de Rusia. Sin embargo, desde la precipitada y humillante salida de Afganistán, la Administración norteamericana está dejando claro que su estrategia defensiva no va a estar centrada en el continente europeo ni en Putin, sino en el Indo-Pacífico, con la mirada puesta en China y el objetivo de convertir la región en un espacio «libre y abierto», según palabras de Biden. Para ello, siguiendo la estela de su antecesor, el presidente estadounidense parece confiar más en alianzas puntuales que en los organismos internacionales de cooperación, como Naciones Unidas o la propia OTAN. Hasta ahora, Washington forma parte de dos foros multilaterales: Five Eyes (una alianza formada por las agencias de Inteligencia de EEUU, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Reino Unido) y Quad (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral, que lo integra junto a Japón, Australia e India). Ambos tienen como prioridad colaborar en el Indo-Pacífico en contra del expansionismo de Pekín, con quien EEUU tiene varios frentes: una larga guerra comercial, la amenaza china a Taiwán y la batalla de las sanciones, tras la eliminación de la autonomía de Hong Kong y la creación de campos de reeducación para los uigures.

Es en este contexto en el que hay que enmarcar el nuevo acuerdo de seguridad firmado por EEUU, Australia y Reino Unido, lo que supone un duro revés para Europa. En primer lugar, porque significa un triunfo de Boris Johnson tras el Brexit, que podría ser la antesala de la firma de un tratado de libre comercio con EEUU. Y en segundo término, porque el acuerdo sella la venta de submarinos nucleares a Australia, forzada así a cancelar la compra de 12 de estos artefactos a Francia y convirtiendo a Australia en el sexto país con este tipo de armamento atómico.

Como era de esperar, la dictadura comunista no ha tardado en reaccionar, acusando a las tres potencias de «estar dañando la paz y la estabilidad» internacionales y de «intensificar la carrera armamentística», en una región en la que Xi Jinping mantiene varios conflictos latentes por su ocupación del Mar del sur de China. Todo indica que estamos ante el inicio de una peligrosa e imprevisible guerra fría en el Pacífico.

About this publication