An Interesting Move

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Una jugada interesante

La petición de López Obrador parece buscar que Biden valide el AIFA frente a las críticas de sus opositores y, de paso, un respaldo a su gobierno

En una jugada política por lo menos interesante, el presidente Andrés Manuel López Obrador puso al mandatario estadounidense Joe Biden en una situación intrigante.

Al pedirle públicamente que llegue al Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, tanto por amistad como por consideraciones políticas, el mexicano literalmente avisó a su contraparte la importancia que tiene para él que el Air Force One, el avión presidencial estadounidense, aterrice en una terminal que es uno de los proyectos más simbólicamente importantes y más polémicos de su gobierno.

La petición de López Obrador parece buscar que Biden valide el AIFA frente a las críticas de sus opositores y, de paso, un respaldo a su gobierno.

“No es un asunto de logística, es un asunto político. Esto a lo mejor el presidente Biden no lo sabe, pero estoy aprovechando para decirle que por amistad y diplomacia le pedimos que su avión aterrice en el Aeropuerto General Felipe Ángeles”, dijo.

Si no ocurriera así, agregó, “imagínense nuestros adversarios”, y advirtió a las autoridades estadounidenses para “que no se presten a esta oposición ramplona y conservadora que se vale de todo”.

Se trata, entonces, de una cuestión de política doméstica, la única que interesa a su gobierno y a la que subordina todo lo demás.

En primera instancia la respuesta está a cargo del Servicio Secreto, encargado de la seguridad del mandatario estadounidense y el que debe valorar los riesgos posibles, incluso los más nimios, no solo en el aterrizaje sino en la ruta o la forma de transportación que usará Biden para llegar adonde deba alojarse.

Pero la decisión tiene ángulos políticos, a consideración ahora del gobierno estadounidense.

¿Estaría dispuesto Biden a hacerle un favor a López Obrador? Probablemente sí, a pesar de los desaires del mexicano, como su ausencia de la Cumbre de las Américas en Los Ángeles en julio de 2022, o la aparente renuencia a resolver problemas comerciales hoy a punto de convertirse en problemas legales.

Todo gobierno estadounidense y en especial el de Biden tiene un interés de seguridad nacional en la relación con México y por tanto el aterrizaje en el AIFA es un gesto que puede ser visto como un favor político enorme.

Que impacto pueda tener en temas bilaterales, como migración y seguridad, o sobre los proyectos norteamericanos de ambos, o sus respectivas propuestas de integración hemisférica, está por verse, pero sí es claro que los dos países, pese a todo, tienen conciencia de que se necesitan.

Que López Obrador se haya sentido obligado a pedir un favor, o lanzar una admonición, de forma pública, sólo realza la importancia que el tema tiene para el mexicano.

El gesto en todo caso ocurre cuando los conflictos comerciales entre los dos países –especialmente en torno a inversiones en energía– entran en una fase que puede llevar a paneles de arbitraje que Estados Unidos cree que eventualmente fallarán a su favor.

Pero quién sabe si Biden y su gobierno apreciará la jugada.

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