Neighbors: The Good and the Bad

<--

La vecindad, lo bueno y lo malo

La pura vecindad e integración social y económica ha llevado a que millones de mexicanos tengan familiares en Estados Unidos

En una muy rica entrevista con Enrique Acevedo, para la cadena Univisión, el expresidente y probable candidato presidencial republicano Donald Trump expuso una realidad geográfica y geopolítica que muchos quisieran ignorar: el precio de la vecindad con la mayor potencia del mundo.

“Si nos atacan (a Estados Unidos), ustedes también serán aniquilados”, dijo Trump, al afirmar que su rival más viable, el actual presidente Joe Biden, ha acercado la posibilidad de una Tercera Guerra Mundial. Más allá del bombasto y la presunción de Trump, lo cierto es que hay ventajas y desventajas de estar al lado de EU.

La pura vecindad e integración social y económica ha llevado a que millones de mexicanos tengan familiares en EU, directos o sus descendientes. Y eso pesa en ambos lados de la frontera, sin contar con que millones de mexicanos se beneficien económicamente de las decenas de miles de millones de dólares anuales que llegan al país en forma de remesas.

Luego, ciertamente está un potencial problema. La integración económica entre los dos países vincula su suerte. Quizá el impacto de una crisis económica en México sea relativamente menor en Estados Unidos que sÍ se trata de lo contrario, pero tiempos difíciles en nuestro país serían verdaderamente resentidos en las cadenas productivas estadounidenses. Y no se diga cómo se sentiría en México un tropezón económico estadounidense.

Y eso, sin contar que la geografía puso a México en el camino de migraciones masivas de hacia Estados Unidos. Es un tema que no le hace gracia alguna a los estadounidenses.

Paralelamente, la realidad es que los millones de mexicanos radicados en Estados Unidos se han dispersado por casi todo el país, aunque la mayoría se quedó en centros tradicionales como California, Texas, los estados fronterizos o Chicago. En las últimas décadas se han hecho presentes muy especialmente a todo lo largo de la costa este, de Florida a Nueva York.

Eso quiere decir, entre otras cosas, que el riesgo de problemas de todo tipo subió drásticamente. Normalmente podría hablarse de incidentes de discriminación o violencia racial, reprobables y desagradables, pero más o menos normal. Sin embargo, sería viable afirmar que hoy en día cualquier incidente terrorista probablemente incluirá víctimas mexicanas o de ascendencia mexicana.

Ocurrió, por ejemplo, el 11 de septiembre de 2001, cuando al menos 16 mexicanos murieron cuando aviones de pasajeros secuestrados por militantes extremistas islámicos fueron lanzados contra las torres gemelas del World Trade Center de Nueva York. La probabilidad de que en caso de una III Guerra Mundial México sea afectado directamente no es menor.

Si Estados Unidos fuera atacado, sea por proyectiles nucleares o armas biológicas, México sería afectado: un error de navegación mínimo pondría proyectiles dirigidos en México; la radiación, o las armas bioquímicas no reconocen fronteras ni pasaportes o etnias. Y eso no se puede ignorar.

About this publication