2) No se pudo probar que Trump y su equipo hayan conspirado o coordinado con los rusos su intervención. Pero sà que varios miembros del equipo de campaña de Trump incurrieron en delitos relacionados con la elección.
3) Hasta ahora, 34 individuos han sido imputados por diversos delitos, y entre los delincuentes hay por lo menos cinco que pertenecÃan al cÃrculo intimo de Trump.
Paul Manafort, quien fue el jefe de la campaña presidencial de Trump, a quien se lo acusa de delitos financieros, conspiración para defraudar a Estados Unidos y obstrucción de la justicia. Hasta ahora ha sido sentenciado a siete años de cárcel.
Rick Gates, socio de Manafort y su segundo en la campaña de Trump. Se lo acusa de conspiración para defraudar y de mentir al FBI. A la fecha, su sentencia sigue pendiente.
George Papadopoulos, acusado de gestionar con los rusos publicidad negativa sobre Hillary Clinton y de mentir al FBI al respecto. Cumplió su condena de 14 dÃas de cárcel en diciembre de 2018.
En cualquier caso, es evidente que las investigaciones sobre los turbios negocios de Trump aún no terminan. Seguimos esperando el resultado de las pesquisas de la fiscalÃa de Nueva York, que ya ha implicado a Trump en un delito de financiación ilegal de campaña para acallar sus infidelidades con dos prostitutas poco antes de las elecciones.
Habrá que esperar a que concluyan todas las investigaciones para determinar si Trump es culpable de los delitos de los que lo acusan o si debe ser exonerado.
Por lo pronto, y no obstante su apresurada declaración de inocencia, lo que Mueller ha dejado bien en claro es que no se pudo probar que haya habido un pacto entre Trump y los rusos, pero que eso de ninguna manera lo exonera.
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The Beijing summit did not produce a major agreement between the great powers on the region, but it firmly established that Middle Eastern crises are now deeply tied to the great-power dialogue.
The Beijing summit did not produce a major agreement between the great powers on the region, but it firmly established that Middle Eastern crises are now deeply tied to the great-power dialogue.
During the Cold War, the United States occupied the apex of this triangular dynamic, pitting China and the USSR against each other. Today, it is Beijing that occupies that apex.
A summit that would normally send a reassuring message ... faces total uncertainty thanks to the weakness of the United States. The only person to blame for this is Trump.
The Beijing summit did not produce a major agreement between the great powers on the region, but it firmly established that Middle Eastern crises are now deeply tied to the great-power dialogue.
During the Cold War, the United States occupied the apex of this triangular dynamic, pitting China and the USSR against each other. Today, it is Beijing that occupies that apex.