Trump Won’t Take Our Oil

Published in La Jornada
(Mexico) on 1 March 2026
by Antonio Gershenson (link to originallink to original)
Translated from by Stephen Routledge. Edited by Michelle Bisson.
Although oil currently serves as a crucial energy source, it will eventually lose its dominance. While environmentalists view this nonrenewable resource as a liability, technology continues to rely on it to meet essential global needs.

The true worth of this resource is determined by its application. An immeasurable — and unforgivable — quantity of oil and related products have been squandered due to the carelessness of those entrusted with it.

Mexico continues to hold a significant position globally, ranking between 19th and 21st when it comes to proven oil reserves. This means the country possesses roughly 5.9 to 6.1 billion barrels of oil.

The oil industry has historically yielded substantial extraction and profits. While we began as a leading force with extensive proven, possible and probable reserves, our status has shifted to that of a mid-sized producer. Nevertheless, we remain within the top 20 oil-producing nations worldwide.

Numerous perspectives suggest that hydrocarbons will remain available within our region. Nonetheless, alternative energy sources are emerging to replace their usage. It is important to emphasize that extraction via fracking, due to its huge environmental impact, must neither be accepted nor permitted under any circumstance, including claims of profitability.

Although Petróleos Mexicanos (Pemex) has historically been an industrial powerhouse, its position has declined due to accelerated, indiscriminate and abusive extraction. Nevertheless, it remains a benchmark in the Americas, mainly due to its high productivity in the Gulf of Mexico area.

We believe that Pemex's value as an exporter shouldn’t be measured by competing for productivity gains that serve no real purpose. What matters to our nation is how this crucial natural resource can contribute to the growth and progress of our economy. Additionally, people are not concerned about which official might receive recognition for boosting hydrocarbon extraction and sales.

It is important to remember that, up until 2022, the top oil exporters were Saudi Arabia (earning the most in U.S. dollars), followed by the United States, Russia, Iraq, Canada, the United Arab Emirates, and others. This raises questions about who might want to compete with these countries and why — especially since profits reached billions of dollars. The real issue is whether those profits have truly improved life for the people living in these countries, or if oil companies have been the main beneficiaries of this resource's exploitation.

There is no reliable data on the large-scale theft of oil barrels attributed to the United States, and no justification exists for this country to take hydrocarbons due to questionable international conflicts or economic sanctions. The precise amount stolen is unknown. To be clear, Venezuela's oil belongs to Venezuela, and Mexican oil belongs to its people. As such, if the Fourth Transformation government decides to trade oil with Cuba or any other nation, it has the right to do so. Mexican oil is not the property of the United States or Donald Trump.

The Republican president does not require additional oil; what has already been stolen has generated good profits for him. Notably, in Dec. 2025, the ship Skipper was seized with its cargo of 108 million barrels — about $90 million worth — owned by the Venezuelan company PDVSA. This theft occurred during a U.S. campaign targeting oil shipments, which, incredibly, were deemed illegal. In total, the theft of roughly 10 ships has exceeded $900 million, a sum that rightfully belongs to the people of Venezuela.

The specific ranking of Mexico in terms of reserves is of less significance; rather, the country has maintained a consistent level of productivity regarding extraction and industrialization. Currently, Mexico holds the 12th position globally. The primary objective should be to enhance extraction methods and strategic planning for commercialization and domestic industrialization processes, while prioritizing environmental sustainability. As long as the benefits to the population are sustainable, our current global ranking does not matter.


Un recurso tan necesario como lo es hoy el petróleo, algún día dejará de ser la principal fuente de energía. Para los ambientalistas el hecho de contar con este recurso natural no renovable es una maldición, pero no para la tecnología que resuelve prácticamente todas las necesidades vitales en todo el mundo.

Depende del uso que se le dé al recurso, es el valor real que éste tiene. La cantidad de petróleo y derivados que se ha desperdiciado por la inconsciencia de quienes se han adueñado de él, es incalculable e imperdonable.

Actualmente, México ocupa todavía un lugar importante a nivel mundial. Estamos entre los lugares 19 o 21, hablando de reservas probadas de petróleo (1P), traducido a cantidades, contamos con alrededor de 5.9 a 6.1 mil millones de barriles.

A lo largo de la historia de nuestra industria petrolera, la extracción y sus ganancias las tuvimos a manos llenas. Pasamos de ser una potencia con reservas probadas, posibles y probables, a ser un productor mediano, considerando que todavía estamos dentro de los 20 países petroleros importantes.

Diversas opiniones aseguran que el hidrocarburo no se terminará en nuestro territorio. No obstante, existen ya otras opciones que irán sustituyendo su uso. E insistimos, no aceptamos ni debemos permitir, en ninguna de sus variantes, o por supuestos beneficios rentables, la extracción a través de la técnica altamente contaminante del fracking.

Aunque históricamente Petróleos Mexicanos (Pemex), ha sido una potencia industrial, su posición ha bajado debido a la extracción acelerada, indiscriminada y abusiva. No obstante, sigue siendo un referente en América, básicamente por la alta productividad en la zona del Golfo de México.

Nuestra posición en cuanto al lugar que ocupe Pemex, o importancia como exportador, es que no debemos entrar a una competencia de productividad que a nadie beneficia. Lo relevante para nuestro país es la utilidad y el apoyo de este importantísimo recurso natural para el desarrollo y el crecimiento de nuestra economía nacional. Tampoco interesa al pueblo mexicano qué funcionario o funcionaria obtendría una medalla por el aumento de la extracción y comercialización de nuestros hidrocarburos.

No olvidemos que, hasta 2022, los principales exportadores de petróleo fueron, en primer lugar, Arabia Saudita, con la mayor ganancia en dólares estadunidenses; le siguieron Estados Unidos, Rusia, Irak, Canadá, Emiratos Árabes Unidos y otros más. ¿A quién le interesaría competir con estos países y para qué? Las ganancias, ya sabemos, fueron multimillonarias. La pregunta es si la población de estos países ha sido significativamente beneficiada o si han sido las empresas petroleras las verdaderamente ganadoras por la explotación de este recurso.

No tenemos una cifra verificable del robo masivo de barriles por parte de Estados Unidos. Tampoco se puede justificar a este país por el atraco del hidrocarburo basado en conflictos o sanciones económicas internacionales injustificables. No tenemos una cifra exacta que indique la cantidad del robo masivo sistemático. Repetimos, el petróleo de Venezuela pertenece al país bolivariano. El petróleo mexicano le pertenece al pueblo de México. Por lo tanto, si el gobierno de la 4T decide comercializarlo con Cuba o con cualquier otro país, está en todo su derecho de hacerlo. El petróleo mexicano no le pertenece a Estados Unidos ni a Donald Trump.

El presidente republicano no necesita más petróleo. Lo robado ya le ha generado buenas ganancias. Recordemos que, en diciembre de 2025, el buque Skipper fue asaltado con 108 millones de barriles (aproximadamente, 90 millones de dólares), pertenecientes a la empresa venezolana PDVSA. Este robo se llevó a cabo durante la campaña de Estados Unidos contra cargamentos de petróleo, increíblemente, considerados ilícitos. Por el atraco de 10 buques, aproximadamente, el monto ha sido por más de 900 millones de dólares. Esta enorme cantidad de dinero le pertenece al pueblo venezolano.

No importa en realidad el lugar que México ocupe en cuanto a sus reservas; nuestro país ha mantenido una alta productividad bastante aceptable en cuanto a su extracción e industrialización. Continuamos en el doceavo sitio a nivel mundial. Lo importante es optimizar la extracción y la planificación estratégica para su comercialización y el proceso de industrialización interno, lo más ambientalista posible. Si el beneficio a la población es sustentable, no importa que ocupemos el lugar que tenemos actualmente.
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